CULTURA DEL AHORRO EN MÉXICO

 

La palabra ahorro en cuestión de economía, define la acción de una persona para acumular una parte de sus ingresos de forma periódica, sin destinarlo a un consumo inmediato; de esta manera, se obtiene una reserva monetaria representativa que posteriormente tendrá un uso.

Se ahorra con dos finalidades: tener recursos para solventar un imprevisto (como una contingencia médica) o para tener una reserva que nos permita adquirir o cubrir un fin determinado, como, por ejemplo: la compra de una casa o un coche, un viaje, etc.

Aunque ahorrar debería ser una constante y un hábito para todos, desafortunadamente en nuestro país no contamos con una cultura como tal, en este sentido. Solo una pequeña parte de la población lleva a cabo esta actividad de forma correcta y disciplinada; esto se debe principalmente a dos cuestiones: la   económica y la cultural.

Nos encontramos con el primer obstáculo real y palpable al que se enfrenta una persona para ahorrar, la pobreza y desigualdad social. De acuerdo con una publicación de la revista Forbes, a finales de febrero del año presente, se estima que el 59% de los mexicanos tienen un ingreso mensual promedio de $2,548 mensuales, lo cual se traduce a que más de la mitad de la población no cuenta con el ingreso suficiente para poder hacer una reserva monetaria, son personas que viven al día; y cuando la interrogante es tan clara, como decir ¿o ahorro? ¿o como?, no hay mucho que decir.

La cultura del ahorro va estrecha y directamente relacionada al ingreso de la persona, y aunque este escenario parece complicado, esto no implica que ahorrar sea algo imposible. Si ponemos atención y hacemos una lista de los gastos que realizamos a diario, nos daremos cuenta de que muchos de ellos, son pequeños y constantes, (conocidos como gastos hormiga) desde la compra del refresco, un cigarro o una botanita; que, si los representamos en un periodo de 30 días, reflejan una suma importante que impacta a nuestra economía. Lo conveniente ante esta situación sería canalizar esos mismos recursos a algo de provecho y beneficio para nosotros. El ahorro es una buena inversión.

Hay otra vertiente que es de mucho interés para el sector financiero. ¿Qué pasa con el resto de la población que se encuentra en una postura holgada para poder ahorrar? Esto tiene  que ver con la parte cultural. México se encuentra entre los países más activos en consumo de productos  a nivel mundial, de acuerdo a un estudio realizado por la firma internacional Kantar WorldPanel en el 2018, el promedio mundial de visitas de compra de artículos de consumo masivo es de 100 al año, sin embargo, el mexicano realiza en promedio 260 visitas anuales, lo que representa un 160% más que el promedio mundial, reflejando así,  una cultura consumista por parte de la población en la que muchos de los servicios y productos que se consumen son innecesarios. Y quizá esto no esté mal, finalmente, las personas puede gastar sus ingresos en lo que crean conveniente.  El problema viene después, cuando hay sucesos tan repentinos y súbitos como una pérdida de empleo, o una defunción y no se cuenta con los recursos para cubrir los gastos necesarios, entonces tienen que recurrir a otras situaciones, como pedir préstamos o empeñar sus valores muy por debajo del precio en el que los adquirieron.

Un escenario que nos incumbe a todos y no debemos perder de vista, es el tema de las pensiones; recordemos que, a partir del cambio de leyes en pago de pensiones, todas las personas que entramos a trabajar a partir de 1997 estamos sujetas al régimen de la ley del 97, nuestra pensión dependerá únicamente de lo que se haya acumulado en nuestras AFORES. Si el ahorro resulta ser muy pequeño, el ingreso en nuestro retiro será muy limitado e incluso imperceptible; y ni hablar de las personas que trabajan de forma independiente que no cuentan con ingresos constantes y definidos, para ellos el panorama todavía es más desalentador, pues al concluir con su etapa productiva, deberán contar con una suma bastante desahogada para poder pagar todos los gastos que conlleva el día a día (comida, medicamentos, luz, agua, etc.).

LA PALABRA AHORRAR, EQUIVALE A PENSAR A FUTURO. Por esto y muchas de las razones que se exponen anteriormente, es imprescindible que en nuestro país se inculque una cultura del ahorro, fomentándolo a través de una correcta administración de recursos, lo cual, nos permitirá tener una reserva que garantice, de cierta forma, una estabilidad económica que nos apoye en cualquier situación extraordinaria que se pueda presentar.  Para que esto sea posible dentro de los hogares mexicanos, se necesitan cumplir las siguientes condiciones: La primera es tener una solvencia económica que permita cubrir necesidades primordiales, y a su vez, destinar una parte del ingreso a su reserva. La segunda: voluntad, es decir,  tener disposición para hacerlo. Así de fácil es la receta. De cada una de las personas que cuente con la primera condición, depende que esto sea posible; se puede empezar con algo pequeño, como disminuir o eliminar los gastos hormiga, que representa un golpe en nuestra economía, destinando esos recursos al ahorro. Así gradualmente ir aumentando la cantidad en medida de lo posible, de esta manera podremos crear de esta acción, una forma de vida.

 

Escrito por:

Alejandra Alba

 

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